Los amigos imaginarios son amigos que no existen pero que los niños
tratan como si fuera un ser existente. Este les ayuda a expresar sus miedos,
alegrías y otras emociones en general. No es ningún problema, más de la mitad
de los niños lo tienen más o menos de los cuatro a los siete años. Hay casos de
niños que aún en la edad escolar los siguen teniendo, de los cuales un 70% eran
primogénitos o hijos únicos. Esto no significa que esté relacionado, pero al
sentirse más solos o rodeados de adultos recurren a ello.
En la noticia se explica que no hay un perfil exacto de un niño que
pueda tener un amigo imaginario pero que normalmente son niños que tienen una
mayor creatividad, niños bastante observadores y que si no es así desarrollan
habilidades creativas, la imaginación y grandes capacidades lingüísticas.
Estas persones, normalmente
aparecen, y tal y cómo aparecen, se van. En otras ocasiones, no están
constantemente sino que vienen esporádicamente. Al igual que no se sabe la
causa de su aparición tampoco se sabe la de su desaparición, pero puede estar relacionada con el hecho de
hacer nuevas amistades o adaptarse a una nueva situación, un cambio de colegio,
una mudanza, después de un viaje…
Otra cosa a tener en cuenta es la actitud del entorno familiar frente a
la situación. El hecho de tener un amigo imaginario no significa que algo vaya
mal, pero si es verdad que no se puede perder de vista al niño cuando interactúa
con él. No se puede fomentar la relación niño-amigo, pero tampoco se pude hacer
caso omiso a ella. El entorno familiar debe respetar el hecho de que el niño hable
y juegue con él, pero nunca permitirle que le eche la culpa a su amigo y él se
vaya sin ninguna responsabilidad.
También, es importante escuchar las conversaciones entre ambos, hay
algunos casos en los que el niño prefiere jugar con su amigo imaginario, esto
llega a ser problemático, ya que no aprenderán lo que aprenden jugando con
niños reales, ponerse en distintos roles, cambiar de papel en el juego, argumentar
para intentar convencer al otro de algo, etc. Además hay que tener cuidado con
los niños que tienen amigos que vuelan, traspasan, paredes o tiene otros tipos
de super poderes, porque el sujeto puede llegar a imitarle e intentar volar por
ejemplo. Tratar de reñirle al niño porque su amigo imaginario sea agresivo,
peor si intentar hablar de esto con él.
En resumen, el amigo imaginario
en edades entre 4 y 7 años, y dentro de los límites, es totalmente normal, de
hecho fomenta la creatividad y las habilidades lingüísticas al mismo tiempo que
el niño aprende a controlar sus emociones.
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